CARO GARCÍA VAUTIER. LA DISCREPANCIA

trata? trafica sí
intenta asirse de alguna niña
lo logra?
lo malogra lo obra en el poste
si no peligra el puesto disimula el papelito
en que la vio la
escoge la cree gratificante
  la degrada  deificando la edad de la nena
la pormenoriza  la porno grafica  la va por no
- no es para tanto  si es un ratito y es por lo bajo -
amedrentando amenaza  a la menor?
morena o blonda la ablanda la ablaciona
no la deja hablar
blandiendo sus piropos tan opíparos y opulentos
que vuelve al pícaro tan potente piró maníaco
  en el calor la mata  se aclimata
se hace cliente
 

patriarcal? petrifica sí
petulante insiste alardea en el vapuleo
tan arcaica es la trampa
del falo que ha de falar
afaveladas formas del desamor
  triste fábula se presta  al rosa y al celeste
aún invisible violenta violácea
al borde de las camas de los cuentos de los cuellos
dromedarios y dominicales
así lo crían al pequeño
le hincan la lengua la vuelven látigo
de orgullosas protuberancias
se la hinchan al purrete
que repite los pasos exultantes en su cuerpo
presto a la hendidura
de lo viscoso  lo yermo y débil de todas las cosas
poseyéndolas  no presiente la caída en dominó
el dominio endogámico sin gama
ni degradé prefiere la degradación
la ignominia que sostiene al arca caudalosa y tintineante
zarandear autómata eyacula sobre el cuerpo corroyéndola
arqueada ella asqueada en una arcada que la recorre













 La Discrepancia: una textura de lo desigual


Lo múltiple no sólo es lo que tiene muchas partes
sino lo que está plegado de muchas maneras
Deleuze, Leibniz y el Barroco



Pliegue de la Conquista


Contra todo lo erguido lo vertical lo horadante contra todo lo unívoco el dominio endogámico lo dicotómico lo dividido en partes iguales y numeradas; lo uniforme lo unilateral lo patriarcal; el fálico occidente siempre arriba siempre adelante. Tantas mayorías minorizadas puestas de lado por la dominante acaparadora total hegemónica. Contra todo lo que mensura reduce somete y regla; todo lo que empobrece emputece agujerea todo lo que explota al servicio del rol: tan arcaica es la trampa del falo donde los mandatos parasitan formas de la violencia sobre el amancebado continente allí donde lo viscoso, yermo y débil de todas las cosas se presta a la posesión brutal la trata ; el destrato de la mujer como territorio usurpado en el que se encastran cosas a la fuerza sometido al deseo ajeno a la explotación del cuerpo alienado por la violencia por la palabra: entonces a ojear /a cubrir de ocelos tanto cuerpo, descubierto? /occidental, ojuelos horadantes en celo /violonchelos perforadores en proliferación.



Pliegue de la Membrana


No haya un hueco no una carencia no hay una ausencia no ay una envidia: explicaciones mentirosas que definen a un género por no ser el otro.                                                                      

Hay si al pliegue la irradiación la proliferación espiralada, abombada y latente .Por pirar. No es falta lo escatimado; es la posibilidad de la sed tul rasgado al ras que vela la doliente herida regenera lo des unido en los vestigios de una poética anfibia esparcida espora sin centro que titila desatando la cualidad membranosa inicial: flujo amorfo de forma amorosa que puede colmarse con las más deseadas intensidades y poblar la tierra de diferencia.

Devenga síntesis mutancia permanente ansia ondulando permeable donde el deseante y en el fluir de los reinos de los géneros de los cuerpos de las palabras: su cualidad creadora.



Pliegue de la Anfibia


Que ese tránsito sin nomenclaturas ni encierros se deslice en resbaladizo contoneo tubo palo blando canal; ora erguida columna ora serpenteante túnel;  lo cóncavo y lo convexo la profundidad y la superficie lo que penetra y lo que se abre para alojar: lo que agujerea para salir se de sí: boas anacondas anfibias: del agua al aire del sentido al sonido de la proximidad al dibujo: todo lo que puede ser contingente vulva valva ocelo matriz y lo que tentacular ondula por agua por tierra; el hueco que penetra el poseso que posee entrando y saliendo: circulando. Todo un viborear constante en el desencaje.

Y el deseo incide ahí deíctico sin fecharse ni fijarse; cambiante como el agua que pliegue a pliegue recibe al muelle en su movimiento y lo incorpora puja lo que va.



Pliegue de la Noética


¿Debo deshacer los pliegues? / ¿Explicarlos?
Un cuerpo mentado que no suena igual superficie que se resiste a ser alisada a plancharse en su fuga da la nota no quiere explicaciones cuyo sentido siempre lo provee otro prevalente sujeción tramada arbitraria por las voces que modulan juntas toda opresión.

Que el deseo pueda descabalgarse dueño de sí posesivo de nadie para que cada cosa y palabra cada suspiro y gemido descatalogados se arrullen en el espacio continuo en que las formas todas polos disueltos líquidos ya fluctúen y no necesiten clasificarse para ser gozadas.

Que las palabras embarazándose /ya empapadas en un mar que no acaba copulen arqueadas y deseantes anillados recipientes que se cargan y descargan unos en otros des bordando el flujo sonoro el elemento vital del poema fugaz lengua fetal que juguetea en lo hojaldrado de toda membrana encadenado espasmo que salpica chorrea y se ilumina encendiendo de poema a poema una voladura de parvas ardientes el roce rosado hipersensible el transverso del trasbordo el pliegue sobre el pliegue ahí dónde la imagen es el eco de lo que converge poder ser todo en todas partes dilucidar sin perder el brillo pensar sin encastrarse fuera de toda caja también el goce y el sentido de las formas no envainar la errancia ni domar la cualidad voluble de la lengua que no se guarde mustia y rígida en ninguna cavidad impermeable.

Sonar diferente: es ser lo des igual.


Celeste Diéguez




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Caro García Vautier nació en Buenos Aires en 1975. Es fotógrafa y poeta. La Discrepancia es su primer libro.
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