FIDEL MARTÍNEZ NADAL: “HAY QUIEN PODRÍA INTERPRETAR MI LIBRO COMO UNA BIOGRAFÍA DEL POETA CELAN”







Fidel, con Fuga de la muerte, ¿estamos ante un cómic o una novela gráfica?

Buena pregunta. Antes que nada se trata de un cómic, o de una historeta o tebeo, como yo prefiero denominar a este particular medio de expresión, ya que “cómic” es un término importado del inglés. Luego es una novela gráfica, término de reciente cuño con el que no me identifico, y que ha aparecido para englobar un tipo determinado de historietas.


Me gustaría detenerme ante estos conceptos. Eddie Campbell en su Manifiesto de la novela gráfica señala que este término es sólo una etiqueta para vender, Henning Wagenbreth distingue al novelista gráfico del dibujante de cómics por la seriedad de la historia que narra y por el público al cual se dirige, ¿cuál es tu perspectiva?

Estas dos posturas podrían muy bien marcar los polos de una amplia polémica en torno al término que no parece tener visos de resolverse. Por mi parte, me siento más afín con la postura de Campbell. Desde mi punto de vista el término en sí surge como una imposición del mercado para encontrar nuevas vías de comercialización y no como una actitud del creador ante el medio. Se le atribuye a este tipo de obras un prestigio impostado, que algunos autores apoyan movidos por su necesidad de un mayor reconocimiento. Como si el hecho de ser autor de historietas a secas no fuese suficiente reconocimiento.

Esto último, creo yo, se debe a un cambio en la orientación profesional del autor de historietas, quien ya no se concibe artesano, sino artista y quiere disfrutar de las mismas glorias y estipendios que éste.

Si atendemos a una historia del medio, comprobamos que ya existían y existen obras que sin recibir la misma denominación cumplen las exigencia que Wagenbreth atribuye a la novela gráfica.

Por lo que a mí respecta no estaría en desacuerdo con el uso de este término si no fuese por la discriminación y desprecio que tantas obras, que no se amoldan a su por otro lado esquiva significación, están sufriendo a su costa.

¿Cómo describir la experiencia lectora previa a la ejecución del diseño?

Como una lectura de indagación, de búsqueda y de selección de todos aquellos elementos que luego formarán parte de la obra, tanto de los que serán fundamentales y constituirán el armazón y la estructura como de aquellos otros accesorios o puramente referenciales.

También se trata de una lectura de descubimientos, de acceso a un material sensible que expande la concepción de la obra más allá de lo inicialmente planteado, de enriquecimiento que me nutre a mí también, como creador.




Al leer Fuga de la muerte uno se pregunta, ¿por qué Paul Celan?

Porque él puso en cuestionamiento la complicidad de la cultura con la barbarie desde la propia cultura. En su caso particular, desde el poema. Es decir, utiliza el poema para denunciar la participación de la cultura alemana en la configuración del ideario nacionalsocialista.

Pero si nos ceñimos a la motivación original, que es aquella que surgió de mi impresión ante una lectura primeriza de su obra, te diré que se debió a que me sentí absolutamente fascinado por su poesía, y en concreto por su poema Todesfuge.


¿Podríamos decir que Fuga de la muerte narra la historia de la pérdida de una patria, si pensamos en Celan, de acuerdo a lo que plantea Helena Cortés?

Sí, si identificamos patria con lengua materna o muttersprache. Celan perteneció al sector poblacional de los judíos alemanes, una comunidad que defendió y difundió la cultura alemana adquirida a través del imperio austrohúngaro. Cuando el alemán queda mancillado tras los terribles acontecimientos acaecidos durante la Segunda Guerra Mundial, él se siente traicionado y expulsado como poeta que establece su patria en el idioma que fue de algún modo artífice de su vocación poética.



¿Estamos ante una obra cuyo carácter fundamental es histórico o, más bien, político?

Pienso que en el caso de Celan ambos caracteres representan lo mismo, y así lo planteo en mi libro. Todo posicionamiento político viene predeterminado por un conocimiento del contexto histórico y de la historia desde el ángulo de la memoria. Es decir, de la historia particular de los sufrientes que han sido omitidos, o en un sentido poético, enmudecidos por el historicismo imperante. Ser político es de algún modo reclamar esa historia acallada por las fuerzas dominantes. La vida y obra de Celan, como la de tantos otros supervivientes y víctimas del holocausto, es una de esas historias que deben ser recordadas con la finalidad implícita de una demanda de justicia social.

Lo pregunto por la tentación de interpretar “Fuga de muerte” como una reconstrucción biográfica o, por qué no, como una reflexión sobre el genocidio. Lo que yo me preguntaría es cómo te afectó a ti “transducir” esta historia.

Hay quien podría interpretar mi libro, como tú bien señalas, como una biografía del poeta. De una biografía de juventud más concretamente. No obstante, si el lector continúa en su interés por profundizar en la figura de Celan más allá de esta lectura, que es una de mis pretensiones, comprobará que muchos pasajes de mi libro – varios de ellos ficticios - contienen en sí, por decirlo de algún modo, una segunda lectura. Esta segunda lectura es la que confronta esa primera impresión biográfica. Aunque no sería una mala interpretación calificarlo de reflexión sobre el genocidio. Eso sí, desde el ángulo que confiere el poema de Celan.

El resultado final de esta obra es quizás el único modo en que puedo expresar la transferencia y traducción, o “transdución”– un neologismo que viene muy bien para el caso – de esta historia, que ha resultado en algo así como el detonante de un viaje iniciático hacia un modo “alternativo” del pensar en el que me hallo ahora mismo inmerso. Tal vez suena un tanto pretencioso, pero soy incapaz de definirlo de otro modo. Creo que esa es una entre muchas, de las maravillosas capacidades que posee la obra poética de Celan.



¿El presente se inmiscuye?

El presente es el punto de referencia. Este libro es, en última instancia, un alegato a favor de la memoria como instrumento de conocimiento. El pasado más que como simple relato de una exposición de hechos nos interesa en cuanto experiencia que aporta conocimiento al presente. Esta redirección de la mirada del lector, esta revisión al pasado, se hace con la pretensión de que éste retorne al momento presente con un mirar enriquecido, que le permita resignificarlo, es decir interpretarlo desde un nuevo punto de vista que desvele realidades hasta ese momento ocultas a su mirada.


¿ “Después de Auschwitz, no se puede escribir poemas”?

Me resulta curiosa la amplia difusión que esta cita de Adorno ha tenido, y lo escasamente remarcada que ha sido su posterior rectificación respecto a ella. Cito textualmente:
“El sempiterno sufrimiento tiene tanto derecho a la expresión como el torturado a gritar. Es porque bien podría haber sido falso afirmar que después de Auschwitz ya no es posible escribir poemas.”


Se puede escribir, pero escribir bien, en el sentido ético y moral de la palabra.